Los trabajos de la mujer son innumerables, pues incluyen tareas domésticas y agrícolas, el cuidado de los hijos y del resto de los familiares a su cargo y de la casa.
De entre los trabajos domésticos destacan los relacionados con la alimentación, no solo preparar la comida, sino conseguir los alimentos, acarrear el agua, alimentar y cuidar a los animales del corral (gallinas, conejos, tocinos…), preparar la masada del pan, realizar el mondongo, la conserva y participar en muchas tareas agrícolas.
Las tareas domésticas eran también muy numerosas como el cuidado, lavado y remiendo de la ropa y la colada. La mujer hacendosa debía además realizar labores de costura, punto, ganchillo o bordado, incluso de su ajuar. Otra responsabilidad era la limpieza general de la casa, escobar, fregar el suelo de rodillas, fregar el fuego y los objetos usados para cocinar y comer (éstos solían fregarse también en la acequia).
Sumábase a todo lo anterior las tareas agrícolas pues colaboraba en la recolección de la uva, las olivas, almendras, panizo…. sembrar judías y patatas, entrecavar, escardar, segar, atar fajos, espigar, restillar, trillar, barrer los orillos de la era, porgar, cribar, carriar y entrar la paja, también abientan las olivas, rallan las viñas (quitar los bordes), recogen y preparan la fruta, escoscan las almendras, espinochan y esgranan el panizo, llevan las comidas al campo….
Las mujeres habitualmente dedicadas a los trajines del hogar buscaban sus momentos de reunión para trabajar y charlar en el lavadero, el patio, el horno, la fuente o algún carasol, pero también organizaban reuniones para coser y hacer labores, peinarse o para tomar chocolate
