Tiro de barra

Solía jugarse en los días de fiesta y domingos, pero también en los ratos de ocio como actividad lúdica. Atraía a gran número de espectadores, casi todo el vecindario que se reunía para ver y apostar. Los mozos eran dueños de una barra y en su caso del barrón, y para que el tiro fuese “bueno” debía ser tirada de modo que cayese con la punta delantera en el suelo, contando el tiro válido más largo de tres intentos. La longitud del lanzamiento se medía en razón a unas líneas marcadas en la tierra y que provocaban el que si se lanzaba fuera, el tiro fuese nulo.

GRACIA VICIÉN, Luis, Juegos Aragoneses: historia y tradiciones, Zaragoza, Mira Editores S.A., 2001.

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